jueves, 21 de enero de 2010

6:4 PROFUNDIZANDO MÁS: EL INFIERNO

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Como usted podrá imaginar, si los buenos no se van al cielo cuando mueren, consecuentemente, ¡los malos tampoco van al infierno! Algunas personas se quedan contrariadas cuando de primeras aprenden que sus seres queridos que murieron no están en el cielo, como siempre habían pensado. Pero tampoco me he encontrado a nadie que estuviese en desagrado por saber que sus familiares, que probablemente no se haya salvado, ¡no se esté quemando en el infierno en alguna cueva subterránea! Las dos cosas van unidas. Si una es cierta, la otra también lo es.

En esta lección centraremos la Palabra de Verdad en ver qué dice acerca del cielo y del infierno, y saber de cierto qué creemos y por qué. Antes de nada, una aclaración sobre la palabra “infierno”.

En el Nuevo Testamento, la palabra infierno es traducida de tres palabras griegas:

Hades. El mundo de abajo, el lugar de la muerte, la tumba. Es equivalente a Seol (palabra hebrea) en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, es usada en Hechos 2:27, 31, mencionando el Salmo 16:10.

Gehena. Lugar de quemar. Esta palabra viene del Valle de Hinon, un lugar en las afueras de Jerusalén, donde se quemaban desperdicios y los cuerpos muertos de animales o criminales. El fuego era continuo, y lo que el fuego no consumía, lo hacían los gusanos. Así vino a ser un símbolo de aniquilación y es usado para nombrar el lago de fuego que destruirá a los malvados.

Tartarus. Oscuridad. Esta figura lingüística procede del griego mitológico, y se refiere a la oscuridad que rodea el universo. Se usa para describir la oscuridad que rodeó a Satanás y sus ángeles cuando se separaron de Dios y del cielo, así como de la oscuridad que hay en la tierra a causa de la presencia del príncipe de las tinieblas (Isaías 60:2).

Segundo, una aclaración de cómo se usa la palabra “cielo” en la Biblia:

“Paraíso” es lo que se llama “el tercer cielo” (2ª Corintios 12:2, 4). Este es el lugar donde habita Dios (1ª Reyes 8:27, 30).

Los cielos estrellados, a los que nosotros llamamos “espacio exterior”, se consideran generalmente el “segundo cielo” (Salmo 19:1-4).

El cielo atmosférico es el área que rodea inmediatamente nuestra tierra, donde los pájaros vuelan y flotan las nubes (Jeremías 8:7; 10:13). La lluvia y la nieve se originan en este cielo (Isaías 55:10). Este es el cielo del que habla Pedro cuando dice que “encendiéndose, será deshecho” (2ª Pedro 3:10, 12).

1. La recompensa de los malvados.

Era el domingo antes de la crucifixión, Jesús entraba a Jerusalén a lomos del asno. Ramas de palma eran puestas en su camino y gritos de aleluya resonaban de valle a valle. Era la gran hora de nuestro Salvador. Justo en ese momento, Jesús vio el templo, su cúpula de mármol blanco brillando en la luz de la puesta de sol, y de repente estaba sollozando, llorando como si su corazón se hubiese roto. A sus pies estaba la ciudad que había venido a salvar. ¿Cómo la podía dejar ir?

Satanás muestra a Dios como deleitándose en castigar las criaturas que creó, regocijándose en su tormento mientras los arroja al fuego de tormento sin fin. Pero cuando vemos el profundo pesar que sintió Jesús sobre la destrucción pendiente en Jerusalén, vemos una historia muy diferente.

Es cierto que Dios debe destruir el pecado y los pecadores. Aun así eso es algo extraño a su naturaleza, a tal punto que Isaías lo llama “la obra extraña” de Dios (Isaías 28:21). ¡De hecho, es algo extraño para alguien que enseñó a los hombres a amar a sus enemigos! ¡Algo extraño para Uno que rehusó permitir a sus discípulos que pidieran fuego destructor que cayese sobre aquellos que los habían rechazado! ¡Algo extraño para alguien que había sanado la oreja de uno que vino a tomar su vida! Una obra extraña para Aquel que oró por los que le mataban mientras lo crucificaban. (George E. Vandeman, Planeta en Rebelión, Pág. 332).

2. ¿Qué es el infierno?

1. ¿Para quién fue preparado el infierno? Mateo 25:41
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Alguien ha dicho que cualquier ser humano que vaya al infierno es un usurpador, por que Dios no preparó el infierno para los seres humanos, sino para los ángeles caídos. Porque Dios no quiere que perezca nadie (2ª Pedro 3:9). Él no nos ha dejado sin aviso. Ninguna oportunidad para hacernos volver a Dios ha pasado desapercibida. Ningun llamado ha sido retenido para que todo ser humano se vuelva del mal a la vida. ¿Qué más puede hacer Dios si, después de todo esto, le volvemos la espalda?

2. ¿Cuándo recibirán los malvados su castigo? 2ª Pedro 2:9
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Si los malvados están “reservados” para un momento especifico de castigo, ¿se están quemando ahora? Obviamente NO.

3. Describa el castigo de los perdidos. Apocalipsis 20:7-9
(Versículo 7) ¿Cuándo es?
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(Versículo 9) ¿En qué consiste?
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(Versículo 9, y también Proverbios 11:31) ¿Dónde tendrá lugar?
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4. ¿Cómo se llama este castigo? Apocalipsis 20:14; 21:8
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El contraste está entre muerte eterna y vida eterna, no en vida eterna en el infierno y vida eterna en el cielo. El fuego es simplemente la forma en que Dios pondrá fin a los pecadores (2ª Pedro 3:7). El castigo (la paga) es muerte (Romanos 6:23) o lo que es lo mismo, eterna separación de Dios, la fuente de vida.

5. ¿Quiénes están exentos de la segunda muerte? Apocalipsis 20:6, 14, 15
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6. ¿Serán destruidos completamente los pecadores?
Mateo 10:28
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Malaquías 4:1, 3
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Ezequiel 28:18, 19 “Dios dice de Satanás, el peor de todos los pecadores, “Yo, pues, saqué ______________________..., y ________________ dejarás de ser”.

3. ¿Cuánto tiempo es “para siempre”?

Hemos aprendido que el fuego del infierno será literal. Pero una vez que haya cumplido su propósito, desaparecerá, dejando nada más que cenizas. Pero dirá usted: “¿No he leído yo que los malvados se estarán quemando para siempre, y sufrirán tormento eterno?” Sí, usted lo habrá leído. Vuelva a la pregunta 1 y relea Mateo 25:41: “Apartaos de mí...al fuego eterno”. El versículo 46 lo llama castigo eterno. Es el castigo (muerte) lo que es eterno, no la acción. Esto lo hace muy diferente, ¿no es así?

1. ¿Cómo se usa las palabras “para siempre” en otros pasajes bíblicos?
1ªSamuel 1:22, 28 Samuel fue dado a Dios para siempre, o “todos los días ______________”.

Jonás 2: 5, 6 Jonás dijo que había entrado en el pez (su sepultura, pensaba él) _______________________________________

De acuerdo con Jonás 1:17 ¿cuánto tiempo fue eso?
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Judas 7. Sodoma y Gomorra sufrieron el “castigo ______________________”.

2ª de Pedro 2:6 dice que fueron reducidas a ____________________________.

Dios muestra específicamente que esas dos ciudades son un ejemplo de lo que es fuego eterno. Así que, para “siempre”, se puede interpretar como algo que sucede en un corto periodo de tiempo, o en uno largo. Incluso hoy en día se utiliza indistintamente. Una madre turbada le dice a su hijo adolescente: “¿Porqué siempre estás pidiéndome dinero?” Dos amantes se declaran amor mutuo para siempre. Depende de qué estamos hablando en este momento. Esto es lo que dice la Moule´s Cambridge Bible for Schools and Colleges cuando define la palabra “olam”, la palabra hebrea para “siempre”: “Durante tanto tiempo como la naturaleza del sujeto lo permita”. Describe el tiempo en el mismo sentido que la palabra “área” describe el espacio. ¿Cuán grande es un área? ¿Porqué diría usted que eso depende de lo que se esté hablando? Un estudiante menciona el área de lectura de su aula, y nosotros inmediatamente imaginamos una sección de una habitación. Un “área de desastre” conlleva la idea de ciudades, pueblos y a veces estados o países.

Si los medios de comunicación informan acerca de un cometa en cierta área del cielo, sabremos que eso se refiere a millones de años luz en distancia. ¿Cuán grande es, entonces, un área? Tan grande como la naturaleza del sujeto lo permita. ¿Cuánto es entonces para siempre? Tanto tiempo como la naturaleza del objeto lo permita. Así como siendo atormentados “por los siglos de los siglos” (la traducción sería “por siempre y para siempre”, Apocalipsis 20:10), esto también perdura solamente el tiempo que la naturaleza del sujeto lo permita. Cuando el hombre exhala su último suspiro, “siempre” cesa, porque no se puede atormentar a un hombre muerto, ni a cenizas.

Cuán maravillosamente se ajusta esta definición a los justos, cuya recompensa es “vida eterna”. Su vida nunca tendrá fin porque recibirán inmortalidad cuando Jesús regrese. Solamente el pecado trae muerte, y gracias a Dios, el pecado nunca se volverá a levantar (Nahum 1:9).

¿Porqué no vivir como Dios manda? Nada en el libro sagrado indica que Dios se complace sádicamente en atormentar a los perversos a través de los años sin fin de la eternidad. Solamente para preservar el universo en paz, belleza y santidad, Dios realiza su “obra extraña”, y podemos estar seguros de que lágrimas regarán sus mejillas.

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